Cáncer de hígado

DESCRIPCIÓN Y TIPOS

El hígado es el órgano más grande del organismo y desempeña muchas funciones importantes para mantener sana a una persona.  En España se diagnostican más de 3.000 casos anuales (14 por cada 100.000 hombres y 4 por cada 100.000 mujeres). El cáncer de hígado es más frecuente en los varones que en las mujeres, de modo que los primeros tienen el doble de probabilidades de sufrir un cáncer de hígado durante toda la vida.

El cáncer de hígado puede surgir de dos formas:

El cáncer de hígado primario (con mayor frecuencia, carcinoma hepatocelular) se origina en el hígado.

El cáncer de hígado metastásico deriva de la diseminación (metástasis) de un cáncer desde otras zonas del cuerpo.

Muchos casos de cáncer de hígado corresponden a un cáncer de hígado metastásico, debido al hecho de que el hígado cuenta con dos aportes sanguíneos, lo que facilita la diseminación del cáncer desde otros órganos. En estos casos, el otro órgano se considera el foco primario de cáncer.

Tipos

Carcinoma hepatocelular: la forma más frecuente en los adultos comienza en los hepatocitos, el tipo principal de célula hepática. Aproximadamente el 75% de los cánceres de hígado primarios son de este tipo. Este tipo de cáncer puede tener diferentes patrones de crecimiento. Algunos comienzan como un tumor aislado que crece mucho y después se disemina a otras partes del hígado. Sin embargo, este tipo de cáncer también puede iniciarse en muchas zonas de todo el hígado y no como un solo tumor. Esto es más frecuente en las personas con cirrosis hepática y es el patrón más habitual en los Estados Unidos.

Colangiocarcinomas: estos tumores representan aproximadamente el 10%-20% de los casos de cáncer de hígado. Estos cánceres comienzan en los pequeños conductos que transportan la bilis a la vesícula biliar (vías biliares). Por consiguiente, a menudo se alude a los colangiocarcinomas como cáncer de las vías biliares.

Angiosarcomas y hemangiosarcomas: estos tumores son formas raras de cáncer que se inician en los vasos sanguíneos del hígado y que crecen con rapidez. A menudo, cuando se detectan, se encuentran demasiado extendidos para poder extirparlos.

Hepatoblastoma: se trata de un cáncer de hígado muy raro que aparece en niños menores de 4 años. Alrededor del 70% de los niños que padecen esta enfermedad son tratados con éxito con cirugía y quimioterapia. La supervivencia supera el 90% en la enfermedad en estadios iniciales.

Sintomas

En sus fases iniciales, el cáncer de hígado es difícil de detectar, por lo que a veces se denomina “enfermedad silente”. A medida que el tumor crece, los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Pérdida de peso súbita o inesperada
  • Dolor en el lado derecho de la porción superior del abdomen
  • Pérdida de apetito
  • Hinchazón en la zona del estómago (flatulencia)
  • Cansancio excesivo o debilidad
  • Náuseas o vómitos
  • Fiebre
  • Ictericia: coloración amarillenta de la piel y los ojos, orina oscura

Estos síntomas no confirman necesariamente la presencia definida de un cáncer de hígado. Sin embargo, las personas que experimentan alguno de estos síntomas deberían contactar inmediatamente con su médico.

...Y EL MD ANDERSON

PREVENIR

Factores de riesgo

La causa exacta del cáncer de hígado sigue siendo desconocida, a pesar de las investigaciones en marcha. Sin embargo, los siguientes factores de riesgo se han relacionado con una mayor probabilidad de padecer cáncer de hígado:

 

Infección hepática (hepatitis) crónica: el cáncer de hígado puede aparecer tras años de infección crónica por el virus de la hepatitis B o C.

 

Cirrosis: la cirrosis se desarrolla cuando las células hepáticas resultan dañadas y sustituidas por tejido cicatricial. Puede ser provocada por abuso de alcohol, algunos medicamentos y otras sustancias químicas o ciertos virus y parásitos.

 

Aflatoxinas: estas sustancias cancerígenas son producidas por un hongo que puede contaminar los cacahuetes, el trigo, la soja, el maíz y el arroz. La exposición prolongada a aflatoxinas puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de hígado.

 

Sexo: los varones tienen el doble de posibilidades que las mujeres de presentar cáncer de hígado.

 

Obesidad: la obesidad se ha relacionado con una mayor prevalencia de cáncer de hígado.

 

Antecedentes familiares: las personas con antecedentes familiares de cáncer de hígado tienen más probabilidades de padecer la enfermedad.

 

Edad: el cáncer de hígado tiende a detectarse en personas mayores de 60 años.

 

Cuantos más factores de riesgo tenga una persona, mayores serán sus probabilidades de padecer un cáncer de hígado. Sin embargo, muchas personas con factores de riesgo conocido de cáncer de hígado no manifiestan la enfermedad.

Recomendaciones de cribado

Las personas con antecedentes familiares de la enfermedad o las que piensan que corren riesgo han de consultar a su médico. Dado que no existe ninguna prueba de cribado y los tumores son difíciles de identificar durante la exploración física, el cáncer de hígado no se diagnostica a menudo hasta que está avanzado.

 

DIAGNOSTICAR

Pruebas diagnósticas

Es posible que a un paciente con los síntomas anteriores indicativos de cáncer de hígado se le pida que se someta a uno o más de los siguientes procedimientos:

 

Exploración física: durante una exploración física, el médico palpará el abdomen para detectar anomalías en la forma o el tamaño del hígado, el bazo y los órganos próximos. También comprobará la presencia de ascitis en el abdomen, que es una acumulación anormal de líquido. Por último, también explorará los ojos y la piel en busca de signos de ictericia.

 

Análisis de sangre: en un análisis de sangre habitual se detecta alfafetoproteína (AFP). Unas concentraciones elevadas de AFP pueden ser un signo de cáncer de hígado. Pueden realizarse otras determinaciones en sangre para medir la eficacia con que funciona el hígado.

 

Tomografía computarizada (TC): en la TC se utilizan rayos X para obtener muchas imágenes del organismo, que se ensamblan posteriormente para mostrar imágenes de cortes de la parte del cuerpo en cuestión. La TC es un método diagnóstico muy útil para localizar signos de cánceres de hígado.

 

Ecografía: una prueba que utiliza ondas sonoras para obtener imágenes de los órganos internos. Durante una ecografía, el paciente se tumba en una camilla mientras se mueve una sonda sobre la parte del cuerpo examinada.

 

Angiografía: el médico inyecta un colorante en una arteria. Esto permite visualizar los vasos sanguíneos del hígado en una radiografía. Para realizar una angiografía, es posible que el paciente tenga que permanecer en el hospital y someterse a anestesia.

 

Biopsia: se extirpa una muestra de tejido del hígado para su examen al microscopio. Una biopsia puede hacerse de varias formas:

  • Aspiración con aguja fina (AAF): se introduce una aguja fina en el hígado para extraer una pequeña cantidad de tejido
  • Biopsia con aguja gruesa: semejante a la AAF, pero se emplea una aguja más gruesa para extraer pequeñas muestras cilíndricas (cilindros)
  • Laparoscopia: se practica una pequeña incisión en el abdomen y se introduce un tubo fino con luz (laparoscopio) para visualizar el foco tumoral
  • Biopsia quirúrgica: se extirpa tejido durante una operación

Estadificación

 

La estadificación es un intento de determinar las dimensiones del tumor, si la enfermedad se ha diseminado y, si es así, a qué partes del cuerpo. Una estadificación cuidadosa indica si puede extirparse el tumor mediante cirugía.

 

Estadio I: existe un tumor y no se ha diseminado a los vasos sanguíneos próximos.

 

Estadio II: se detecta uno de los siguientes:

  • Un tumor que se ha diseminado a los vasos sanguíneos próximos
  • Más de un tumor, ninguno de los cuales supera los cinco centímetros

Estadio III: se divide en estadios IIIA, IIIB o IIIC.

 

Estadio IIIA:

  • Más de un tumor mayor de cinco centímetros o
  • Un tumor que se ha diseminado a una rama principal de los vasos sanguíneos próximos al hígado

Estadio IIIB: hay uno o varios tumores de cualquier tamaño que:

  • Se han diseminado a órganos próximos diferentes de la vesícula biliar o
  • Han atravesado el revestimiento de la cavidad peritoneal

Estadio IIIC: el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos próximos.

 

Estadio IV: el cáncer se ha diseminado fuera del hígado a otros lugares del cuerpo, como huesos o pulmones. Los tumores pueden ser de cualquier tamaño y también pueden haberse diseminado a los vasos sanguíneos y ganglios linfáticos próximos.

 

En el cáncer de hígado primario en adultos, los estadios también se agrupan en función del modo en que puede tratarse el cáncer:

 

Localizado resecable: el cáncer se encuentra únicamente en el hígado, no se ha diseminado y puede extirparse completamente mediante cirugía.

 

Localizado y localmente avanzado e irresecable: el cáncer se encuentra únicamente en el hígado y no se ha diseminado, pero no puede extirparse completamente mediante cirugía.

 

Avanzado: el cáncer se ha diseminado por todo el hígado o a otras partes del organismo, como pulmones y huesos.

 

TRATAR

El cáncer de hígado solo puede curarse cuando se detecta en una fase inicial y antes de que se haya diseminado la enfermedad. Los procedimientos de tratamiento pueden variar en función del tamaño del tumor y de si el paciente también tiene cirrosis hepática. Cuando la cirrosis no es un factor, el tumor puede extirparse quirúrgicamente o destruirse con técnicas no quirúrgicas.

Entre las opciones terapéuticas para el cáncer de hígado cabe citar:

Cirugía

 

En la actualidad, la mejor opción para lograr la posible curación de un cáncer de hígado es la cirugía. Puede practicarse en un intento de extirpar el tumor o realizar un trasplante de hígado. Cuando el cirujano puede extirpar la mayor parte del tumor, este hecho mejora las posibilidades de una perspectiva positiva de supervivencia.

 

El trasplante consiste en la extirpación del hígado afectado, que se sustituye por un órgano sano procedente de un donante. Si el paciente presenta cirrosis o si el tumor es muy grande, el trasplante de hígado se recomendará probablemente como opción primaria de tratamiento. El trasplante también puede ser una opción en caso de tumores hepáticos pequeños, aunque no se lleva a cabo con demasiada frecuencia. El trasplante también puede entrañar un riesgo añadido de infecciones graves y otros problemas de salud en algunos pacientes con cáncer de hígado.

 

La ablación tumoral es un tratamiento local. Se utiliza calor (ablación por radiofrecuencia) o frío extremo (criocirugía) para congelar o quemar el tumor in situ. La ablación puede utilizarse cuando no es posible la extirpación quirúrgica del tumor. La ablación contribuye a prolongar la supervivencia en algunos pacientes con cáncer de hígado.

 

La embolización consiste en la inyección de diminutos gránulos de plástico u otros materiales en las arterias que irrigan el tumor. Los gránulos obstruyen el flujo de sangre, por lo que dificultan el crecimiento del tumor.

 

Radioterapia

 

Se utilizan rayos de alta energía para reducir el tamaño o destruir las células del cáncer de hígado. La radioterapia solo puede utilizarse en dosis bajas, ya que el tejido hepático normal se destruirá junto con las células cancerosas. La radioterapia no cura el cáncer de hígado y suele emplearse para reducir el tamaño del tumor o aliviar el dolor.

 

Quimioterapia

 

La quimioterapia emplea uno solo o una combinación de fármacos para destruir las células cancerosas. No suele utilizarse para tratar el cáncer de hígado debido a una tasa baja de respuesta, si bien se están investigando nuevas formas de administración de quimioterapia.

 

VIVIR

El cáncer es un recorrido que ninguna persona tiene por qué hacer sola. Hay muchas formas de apoyo que le ayudarán en cada una de las etapas del cáncer de hígado: diagnóstico, tratamiento y supervivencia. Independientemente de que se reúna con otros supervivientes de cáncer como usted o de que utilice terapias complementarias o mecanismos de afrontamiento individuales, ha de saber que cuenta con apoyo disponible en distintas formas. A continuación se indican tan solo algunas formas de encontrar ayuda y esperanza.

Grupos de apoyo

La reunión con otros pacientes con cáncer en un grupo de apoyo es una herramienta de afrontamiento útil. Los grupos de apoyo suelen estar centrados en una única enfermedad o tema, como supervivientes de un cáncer de mama o personas que afrontan los efectos secundarios cruciales del cáncer o su tratamiento. Estos grupos permiten que los participantes conozcan a otras personas como ellos y se den fuerza entre sí. La mayoría de las principales ciudades y hospitales oncológicos ofrecen grupos de apoyo que se reúnen de forma semanal o mensual. También existen docenas de sitios web de apoyo por Internet o listas de mensajes para quienes no tengan acceso a una reunión tradicional.

Terapias complementarias

Las terapias complementarias se utilizan junto con el tratamiento del cáncer en un intento de reducir los efectos secundarios del tratamiento, aliviar la depresión y la ansiedad y ayudar a que los pacientes con cáncer se quiten de la cabeza los aspectos negativos de su situación. Entre las terapias complementarias figuran ejercicios mente-cuerpo como yoga, Tai Chi y Qi gong, visualización o imágenes guiadas, uso del arte o la música como terapia, autoexpresión personal y medicina oriental tradicional, como la acupuntura.

Actividad física

El hecho de mantenerse físicamente activo en la medida de lo posible durante el tratamiento del cáncer tiene muchos efectos beneficiosos positivos. La actividad física estimula la liberación de endorfinas, unas hormonas que contribuyen a elevar el estado de ánimo, así como a disminuir la sensación de cansancio.

Los ejercicios para pacientes con cáncer varían entre estiramientos sencillos que se hacen en la cama o en un sillón y otras actividades más activas, como caminar o hacer labores de jardinería ligeras. No obstante, es importante que no haga demasiado esfuerzo. Hable con su médico antes de iniciar una actividad física para cerciorarse de que se encuentra apto para ello.

Diarios y blogs

Muchas personas consideran útil llevar un diario de su experiencia con el tratamiento del cáncer. Puede ser tan sencillo como anotar los síntomas y efectos secundarios en un cuaderno o bien puede incluir emociones y opiniones personales acerca de lo que están experimentando. Los diarios pueden ser privados o bien compartirse con los seres queridos e incluso con desconocidos.

Cada vez más, la gente recurre a Internet para compartir su “recorrido por el cáncer” con el mundo en general y para buscar otras personas con experiencias similares. Muchos pacientes con cáncer han comenzado sus propios “blogs” para divulgar su lucha contra el cáncer. Twitter, una tecnología de miniblogs que limita las entradas a 140 caracteres, también ha resultado una herramienta útil para que los pacientes con cáncer mantengan actualizados a sus amigos y contacten con otras personas.

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30 Septiembre 2015
Jornada organizada por MD Anderson Cancer Center Madrid y la Fundación Más Que Ideas con el objetivo de ofrecer información sobre técnicas de radioterapia a pacientes y familiares, así como sobre el manejo emocional y físico de efectos secundarios....