Cáncer de riñón

DESCRIPCIÓN Y TIPOS

El carcinoma renal afecta a aproximadamente 9 personas al año por cada 100.000 habitantes en España.

Aproximadamente la mitad de los casos nuevos diagnosticados en adultos se encuentran localizados, o limitados al propio riñón. Un 25% presenta un cáncer de riñón avanzado en el momento del diagnóstico y el otro 25%, un cáncer de riñón regional. En último término, aproximadamente la mitad de los pacientes con cáncer de riñón tendrá metástasis (diseminación del tumor). El riesgo de metástasis está directamente relacionado con el tamaño del tumor primario.

 

En los años ochenta, hasta el 80% de los pacientes tenían un cáncer de riñón avanzado cuando eran diagnosticados. En la actualidad, gracias a los métodos de detección avanzados, tan solo el 40% de los pacientes presenta un cáncer de riñón avanzado en el momento del diagnóstico.

Tipos de cáncer de riñón

El carcinoma renal (CR) es el tipo más frecuente de cáncer de riñón. Los tipos de CR incluyen los carcinomas de células claras, papilar, cromófobo y de conductos colectores. El carcinoma de células claras representa el 80% de todos los casos de CR y la mayoría de los tratamientos se centran en este tipo.

El tumor de Wilms es un cáncer infantil, responsable del 95% de los casos pediátricos de cáncer de riñón.

Síntomas del cáncer de riñón

Dada la localización de los riñones, los pacientes no suelen manifiestar síntomas hasta que el tumor ha crecido de manera importante. El síntoma más frecuente es la existencia de sangre en la orina (hematuria), si bien la presencia de sangre no significa necesariamente que se trate de un cáncer.

 

Otros síntomas del cáncer de riñón son:

  • Bulto o masa en la región del riñón
  • Fiebre recurrente
  • Pérdida de peso rápida
  • Dolor sordo prolongado en un lateral, el abdomen o la región lumbar
  • Sensación de cansancio o de mala salud

La presencia de uno o más de los síntomas citados no implica necesariamente que tenga un cáncer de riñón. Sin embargo, es importante que consulte estos síntomas con su médico, ya que podrían indicar otros problemas de salud.

...Y EL MD ANDERSON

PREVENIR

Factores de riesgo

El factor de riesgo más importante de cáncer de riñón es el tabaquismo. Otros factores de riesgo son:

  • Edad: la mayoría de los casos se producen después de los 50 años
  • Sexo: los varones tienen el doble de probabilidad de padecer cáncer de riñón que las mujeres
  • Obesidad
  • Exposición en el trabajo a amianto, cadmio y coque (utilizado en la fabricación del acero)
  • Hipertensión arterial
  • Diálisis renal a largo plazo
  • Enfermedad de Von Hippel-Lindau

DIAGNOSTICAR

Hay varias pruebas que se utilizan para detectar y estadificar el cáncer de riñón:

 

Estudios de imagen, como TC, ecografía, RM o pielografía intravenosa (PIV). La TC es muy útil para detectar tumores renales. La PIV, que supone la inyección de un colorante que se observa en una radiografía mientras recorre el aparato urinario, resulta útil para diagnosticar el cáncer de riñón. Estos estudios de imagen también pueden emplearse para estadificar la enfermedad a fin de ayudar a los oncólogos a determinar el tratamiento más apropiado.

 

La aspiración con aguja fina (AAF) consiste en la introducción de una aguja larga y fina en el riñón con el fin de obtener una pequeña muestra de tejido (biopsia) para su examen al microscopio. La AAF suele utilizarse cuando otras pruebas no han conseguido demostrar la presencia de un tumor.

 

TRATAR

Cirugía

La intervención quirúrgica para tratar el cáncer de riñón se denomina nefrectomía. Dependiendo del tamaño, localización y estadio del tumor, el oncólogo quirúrgico puede decidir extirpar todo el riñón (nefrectomía radical) o solo la parte afectada por el cáncer (nefrectomía parcial).

En el cáncer de riñón avanzado o metastásico, la cirugía puede ser útil junto con otros tratamientos.

Nefrectomía radical

La nefrectomía radical consiste en extirpar el riñón en su totalidad. Hay dos tipos:

Cirugía convencional o “abierta”: se efectúa una incisión de 10-12,5 cm en la zona lumbar. El cirujano extirpa todo el riñón a través de esta incisión.

Nefrectomía radical laparoscópica (NRL): se realiza una pequeña incisión para introducir un laparoscopio, un tubo delgado que lleva una cámara que permite al cirujano visualizar el campo de tratamiento en un monitor. Se practican otras incisiones pequeñas para introducir instrumental quirúrgico en miniatura con el fin de extirpar el riñón. Sus ventajas comprenden un menor tiempo de hospitalización (tres días en lugar de una semana), un menor tiempo de recuperación y una menor pérdida de sangre que con la cirugía abierta.

Nefrectomía parcial

En una nefrectomía parcial tan solo se extirpa la porción cancerosa del riñón, junto con un borde de tejido sano. Se emplean estudios de imagen antes del tratamiento para determinar lo que se extirpará, así como ecografía para detectar otros tumores durante la intervención quirúrgica.

Al igual que la nefrectomía radical, este procedimiento puede realizarse por métodos tradicionales o laparoscópicos. La nefrectomía parcial laparoscópica (NPL) sigue considerándose en fase de desarrollo.

Los candidatos a nefrectomía parcial se seleccionan a tenor de una localización favorable del tumor, los problemas de salud concomitantes que podrían afectar al resultado del tratamiento y el deseo del paciente de conservar el riñón. La nefrectomía parcial es la mejor opción para los tumores de 4 cm o menos de tamaño. Las tasas de recidiva con ambos tipos de nefrectomía parcial rondan el 5%.

Técnicas de ablación con energía

Otra técnica de cirugía mínimamente invasiva utiliza la energía del calor o frío para tratar in situ los tumores, sin necesidad de extirpar el riñón.

La crioablación congela el tumor a -150 ºC con una sonda fina y larga que se introduce en el tumor. Se precisa una vigilancia estrecha con radiografías u otros estudios de imagen para garantizar que se ha destruido el tumor. La crioablación es ideal para los tumores renales más pequeños en pacientes considerados de alto riesgo quirúrgico.

 

La ablación por radiofrecuencia (ARF) es similar a la crioablación, pero se emplea calor, en lugar de frío, para destruir el tumor. La ARF tiene un buen potencial en los pacientes adecuados.

 

Radioterapia

La radioterapia tiene una utilidad limitada en el tratamiento del cáncer de riñón. Los tumores renales no son muy sensibles a la radiación, pero los riñones sanos sí, por lo que la radioterapia como tratamiento de primera línea no es viable.

En algunos casos, la radioterapia se emplea como tratamiento paliativo, para disminuir el dolor y otros síntomas de un cáncer de riñón avanzado que se ha diseminado al hueso u otras partes del cuerpo.

Quimioterapia

La quimioterapia suele ser ineficaz contra los tumores renales, pero puede tener utilidad en el tratamiento de tumores metastásicos que se han diseminado a pulmones, huesos, cerebro o ganglios linfáticos. En estos casos se combinaría la quimioterapia con cirugía u otro tratamiento localizado. Una combinación de gemcitabina y capecitabina para tratar el carcinoma renal metastásico se ha evaluado en varios ensayos clínicos y también podría analizarse la eficacia de otros quimioterápicos en el tratamiento de las metástasis.

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Inmunoterapia

Una parte importante de la investigación sobre el cáncer se ha dedicado a la inmunoterapia, que emplea los mecanismos de defensa del propio organismo para combatir el cáncer. Todas las células poseen marcadores proteicos, denominados antígenos, en su superficie que las identifican como "normales" o "extrañas". La presencia de antígenos extraños (como las células cancerosas) en el organismo provoca una reacción química compleja en la que intervienen los linfocitos y otras células que defienden el organismo de las enfermedades. Algunas de estas células defensoras producen anticuerpos, que buscan y destruyen antígenos específicos.

Las inmunoterapias se diseñan para manipular la respuesta inmunitaria antígeno/anticuerpo actuando sobre antígenos presentes en tipos concretos de células tumorales. A medida que los investigadores identifican más de estos antígenos específicos de tumores, trabajan para desarrollar fármacos dirigidos exclusivamente contra esas células.

Existen dos tipos básicos de inmunoterapia:

El tratamiento con anticuerpos se dirige contra antígenos específicos. Rituximab y Herceptin son ejemplos de tratamientos con anticuerpos aprobados actualmente para tratar determinados tipos de linfoma y el cáncer de mama, respectivamente.

 

Las vacunas contra el cáncer están diseñadas para atacar antígenos que existen específicamente en las células cancerosas. Sin embargo, muchas de estas proteínas también se expresan en las células normales. Los investigadores del MD Anderson están intentando “reeducar” al sistema inmunitario para que reconozca y elimine los antígenos tumorales sin afectar a las células normales.

Inmunoterapia y cáncer de riñón

El CR es muy sensible a la inmunoterapia, que se ha convertido en el tratamiento de referencia de la enfermedad metastásica. Se utilizan dos tipos de inmunoterapia para tratar el CR metastásico:

El interferón alfa es una proteína que producen los leucocitos en respuesta a una infección viral. Aumenta los antígenos presentes en la superficie de las células cancerosas, lo que las hace más vulnerables al ataque por el sistema inmunitario. El interferón es un tratamiento ambulatorio que se administra mediante inyección, la cual pueden aplicarse los propios pacientes. Los efectos secundarios del tratamiento con interferón consisten en síntomas seudogripales (fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza y congestión nasal), depresión, cansancio y náuseas.

 

La interleucina-2 (IL-2) es una proteína que estimula el crecimiento de las células inmunitarias y las activa para destruir las células tumorales. El tratamiento con IL-2 en dosis altas se administra por vía intravenosa y requiere una estancia hospitalaria de cinco de días. Los efectos secundarios consisten en hipotensión (presión arterial baja), síntomas seudogripales (fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza y congestión nasal), reducción de la producción de orina, náuseas y diarrea.

 

Ambos tratamientos solo tienen un efecto general, no dirigido, sobre el sistema inmunitario y sus efectos secundarios intensos no son bien tolerados por muchos pacientes. Ambos tratamientos deparan una tasa de respuesta de aproximadamente el 15%, pero quienes responden lo hacen de manera muy llamativa.

Tratamientos dirigidos

Los tumores renales son muy vasculares (ricos en vasos sanguíneos). Se basan en un proceso denominado angiogenia para crear su propia red de vasos sanguíneos, lo que permite que el tumor crezca. Estos vasos sanguíneos tienen características singulares que los hacen vulnerables a fármacos diseñados específicamente para actuar sobre ellos sin dañar los vasos sanguíneos normales.

Se han desarrollado diversos compuestos "antiangiogénicos" para aprovechar este proceso, tales como bevacizumab (AvastinTM) y sorafenib (Nexavar®). Se trata de simples ejemplos del campo en expansión de los tratamientos dirigidos contra vulnerabilidades específicas del tumor, con menos efectos secundarios que la quimioterapia o inmunoterapia tradicional.

VIVIR

El cáncer es un recorrido que ninguna persona tiene por qué hacer sola. Hay muchas formas de apoyo que le ayudarán en cada una de las etapas del cáncer: diagnóstico, tratamiento y supervivencia. Independientemente de que se reúna con otros supervivientes de cáncer como usted o de que utilice terapias complementarias o mecanismos de afrontamiento individuales, ha de saber que cuenta con apoyo disponible en distintas formas. A continuación se indican tan solo algunas formas de encontrar ayuda y esperanza.

Grupos de apoyo

La reunión con otros pacientes con cáncer en un grupo de apoyo es una herramienta de afrontamiento útil. Los grupos de apoyo suelen estar centrados en una única enfermedad o tema, como supervivientes de un cáncer de mama o personas que afrontan los efectos secundarios cruciales del cáncer o su tratamiento. Estos grupos permiten que los participantes conozcan a otras personas como ellos y se den fuerza entre sí. La mayoría de las principales ciudades y hospitales oncológicos ofrecen grupos de apoyo que se reúnen de forma semanal o mensual. También existen docenas de sitios web de apoyo por Internet o listas de mensajes para quienes no tengan acceso a una reunión tradicional.

Terapias complementarias

Las terapias complementarias se utilizan junto con el tratamiento del cáncer en un intento de reducir los efectos secundarios del tratamiento, aliviar la depresión y la ansiedad y ayudar a que los pacientes con cáncer se quiten de la cabeza los aspectos negativos de su situación. Entre las terapias complementarias figuran ejercicios mente-cuerpo como yoga, Tai Chi y Qi gong, visualización o imágenes guiadas, uso del arte o la música como terapia, autoexpresión personal y medicina oriental tradicional, como la acupuntura.

Actividad física

El hecho de mantenerse físicamente activo en la medida de lo posible durante el tratamiento del cáncer tiene muchos efectos beneficiosos positivos. La actividad física estimula la liberación de endorfinas, unas hormonas que contribuyen a elevar el estado de ánimo, así como a disminuir la sensación de cansancio.

Los ejercicios para pacientes con cáncer varían entre estiramientos sencillos que se hacen en la cama o en un sillón y otras actividades más activas, como caminar o hacer labores de jardinería ligeras. No obstante, es importante que no haga demasiado esfuerzo. Hable con su médico antes de iniciar una actividad física para cerciorarse de que se encuentra apto para ello.

Diarios y blogs

Muchas personas consideran útil llevar un diario de su experiencia con el tratamiento del cáncer. Puede ser tan sencillo como anotar los síntomas y efectos secundarios en un cuaderno o bien puede incluir emociones y opiniones personales acerca de lo que están experimentando. Los diarios pueden ser privados o bien compartirse con los seres queridos e incluso con desconocidos.

Cada vez más, la gente recurre a Internet para compartir su “recorrido por el cáncer” con el mundo en general y para buscar otras personas con experiencias similares. Muchos pacientes con cáncer han comenzado sus propios “blogs” para divulgar su lucha contra el cáncer. Twitter, una tecnología de miniblogs que limita las entradas a 140 caracteres, también ha resultado una herramienta útil para que los pacientes con cáncer mantengan actualizados a sus amigos y contacten con otras personas.

Eventos

30 Septiembre 2015
Jornada organizada por MD Anderson Cancer Center Madrid y la Fundación Más Que Ideas con el objetivo de ofrecer información sobre técnicas de radioterapia a pacientes y familiares, así como sobre el manejo emocional y físico de efectos secundarios....

Publicaciones

Noviembre 14, 2011

Actas Urol Esp. 2011 Sep;35(8):487-93.

Cáceres F, Núñez-Mora C, Cabrera PM, García-Mediero JM, García-Tello A, Angulo JC.

Abstract...