Mieloma múltiple

DESCRIPCIÓN Y TIPOS

El mieloma múltiple es un tipo de cáncer que afecta a la médula ósea, el sistema formador de sangre del organismo. Las células plasmáticas (un tipo de glóbulo blanco) se tornan anormales y se multiplican rápidamente, lo que dificulta la producción de células sanguíneas normales. El crecimiento excesivo de células malignas en la médula ósea también puede debilitar los huesos, especialmente en la espalda y las costillas, con aparición de dolor y fracturas óseas.

El mieloma múltiple es infrecuente, en España hoy por hoy existen unos 10000 casos y cada año, se diagnostican 2000 más. Aunque se desconoce su causa exacta, el mieloma múltiple puede controlarse en la mayoría de los pacientes, a veces durante muchos años. El desarrollo de fármacos novedosos ha ayudado a controlar el mieloma múltiple en un mayor número de pacientes y se ha asociado a una mayor supervivencia.

Síntomas

Los pacientes diagnosticados de mieloma múltiple no suelen manifestar síntomas en las primeras fases de la enfermedad. Los signos ante los que hay que estar alerta comprenden:

 

Fracturas: el daño óseo es el problema más grave cuando se diagnostica un mieloma. Se debe a que las células mielomatosas producen sustancias denominadas citocinas, que pueden hacer que las células óseas (osteoclastos) destruyan el hueso adyacente. Cuando se ha destruido más del 30% del hueso, las radiografías muestran un adelgazamiento del hueso (osteoporosis) o la presencia de orificios oscuros (lesiones líticas). La zona debilitada del hueso puede romperse, lo que se conoce como fractura patológica. Para evitar la destrucción ósea, el médico puede recomendarle la administración de medicamentos que impiden que los osteoclastos destruyan el hueso (por ejemplo, Zometa® o Aredia®).

 

Dolor óseo: es especialmente frecuente en la región dorsal o lumbar, la caja torácica y las caderas. El dolor puede ser leve o intenso según el tamaño de la lesión, la velocidad con la que se ha desarrollado y si se ha producido una fractura o compresión nerviosa. Normalmente, el movimiento empeora mucho el dolor.

 

Cansancio: dado que las células mielomatosas desplazan a las demás células sanguíneas de la médula ósea, disminuye el número de glóbulos rojos del organismo. Esto da lugar a síntomas de cansancio.

 

Infección: dado que las células mielomatosas desplazan a los glóbulos blancos normales, que combaten las infecciones, existe un riesgo de infección. Los síntomas de infección dependen de la localización de la misma. Neumonías, infecciones de vejiga o riñón, sinusitis e infecciones cutáneas son frecuentes.

 

Hipercalcemia: presencia de una cantidad elevada de calcio en el torrente circulatorio. Cuando se destruye el hueso, se libera calcio a la circulación sanguínea. Conforme aumenta la cantidad, los riñones no son capaces de deshacerse del calcio por la orina. Los síntomas de hipercalcemia consisten en sed, náuseas, estreñimiento y confusión mental.

La presencia de uno o más de los síntomas citados no implica necesariamente que tenga un mieloma múltiple. Sin embargo, es importante que consulte estos síntomas a su médico, ya que pueden indicar otros problemas de salud.

...Y EL MD ANDERSON

PREVENIR

Prevención y cribado

Dado que se desconoce la causa exacta y no hay factores de riesgo evitables, por ahora no es posible prevenir el mieloma múltiple. No hay pruebas de cribado disponibles en la actualidad.

DIAGNOSTICAR

Análisis de sangre y orina

Se precisan análisis de sangre y orina para determinar los niveles de calcio y las variaciones de la concentración de diferentes proteínas anormales que produce el mieloma. En la sangre, estas proteínas se denominan “paraproteínas” y en la orina, “proteína de Bence-Jones”. Estas paraproteínas se determinan en la sangre mediante una prueba denominada electroforesis de proteínas séricas (o EFPS). La proteína de Jones-Bence se mide en la orina mediante la recogida de una muestra de orina de 24 horas y la realización de una electroforesis de proteínas urinarias (o EFPU).

Cuando no se detectan estas proteínas mediante una electroforesis en suero u orina, se lleva a cabo otra prueba, denominada inmunofijación (o IF), para detectar incluso indicios de estas proteínas anormales.

Aspirado de médula ósea

El aspirado de médula ósea se utiliza para determinar el número de células plasmáticas presentes en la médula ósea. La médula ósea normal contiene menos de un 5% de células plasmáticas, mientras que en el mieloma, las células plasmáticas representan más del 30% de las células producidas. Sin embargo, es importante saber que el mieloma múltiple se considera una enfermedad “parcheada”, lo que significa que es posible encontrar un “parche” en la médula ósea que está repleto de células mielomatosas y desplazarse unos pocos centímetros para encontrar otro relativamente limpio y exento de dichas células.

Biopsia

El mieloma puede aparecer como uno o varios tumores en el hueso o los tejidos blandos que rodean el hueso. Estos tumores se denominan plasmocitomas. Una biopsia directa de uno de estos plasmocitomas suele poner de manifiesto un 90%-100% de células mielomatosas.

Estudio óseo

Se realizarán radiografías o estudios óseos para buscar lesiones líticas u osteoporosis. Quizá sean necesarias otras pruebas más detalladas, como una determinación de la densidad ósea, resonancia magnética (RM) o tomografía por emisión de positrones (PET). Estas pruebas pueden detectar lesiones líticas muy iniciales o pequeñas que se han pasado por alto en las radiografías óseas.

Estadificación

Una vez se diagnostica un mieloma múltiple, el médico determinará el estadio de la enfermedad. La estadificación es una forma de determinar la cantidad de enfermedad presente en el organismo y su localización. El médico necesita esta información para decidir la mejor forma de tratar el cáncer. Una vez efectuada la estadificación, no se modifica sea cual sea la respuesta a la quimioterapia o la actividad de la enfermedad.

 

El mieloma múltiple se estadifica con un sistema llamado sistema de estadificación de Durie-Salmon. Dicho sistema se basa en el número de lesiones óseas, la concentración de proteínas en la sangre o la orina y la concentración sanguínea de calcio.

  • Estadio I: cantidad pequeña de células mielomatosas
  • Estadio II: cantidad intermedia de células mielomatosas
  • Estadio III: cantidad elevada de células mielomatosas

Además, cada estadio se clasifica como “A” o "B" dependiendo de la función renal. "A" significa que la función renal es normal y “B”, que es anormal. Como cabría esperar, el estadio IIIB requiere un tratamiento más urgente para proteger o recuperar la función renal.

TRATAR

El tratamiento depende, en general, del estadio de la enfermedad, de los tratamientos previos y de la respuesta del paciente al tratamiento previo. El mieloma múltiple suele tratarse con quimioterapia, aunque también puede utilizarse radioterapia para destruir las células mielomatosas o para aliviar el dolor de la columna vertebral y otras regiones. Algunos pacientes requieren quimioterapia en dosis altas o radioterapia seguida de un trasplante de células madre.

Quimioterapia

La quimioterapia destruye directamente las células mielomatosas. La quimioterapia puede administrarse durante un período de meses. A menudo, puede recibirse fuera del hospital, pero a veces es necesario recibirla en el hospital. Los fármacos se administran en ciclos, dejando tiempo para que se recupere el sistema inmunitario y las células normales del paciente. Al destruir las células cancerosas, la quimioterapia también puede aliviar muchos de los síntomas de la enfermedad.

Radioterapia

Se utiliza generalmente para tratar una zona concreta en la que hay destrucción ósea y dolor. La radioterapia destruye las células cancerosas con mayor rapidez que la quimioterapia y tiene menos efectos secundarios. Por este motivo, se utiliza a menudo para lograr un alivio más rápido del dolor y controlar una pérdida ósea grave.

Trasplante de médula ósea y células madre

Hay dos tipos de trasplante: autotrasplante y alotrasplante. Estos procedimientos restauran el suministro de células sanguíneas normales cuando han sido destruidas por la quimioterapia en dosis altas. En un autotrasplante, los pacientes reciben sus propias células madre. En un alotrasplante, los pacientes reciben células madre de un donante. El donante puede estar emparentado (habitualmente un hermano compatible) o no (no es un familiar).

Las células madre pueden obtenerse de dos formas:

  1. Directamente del hueso de la cadera o la médula ósea del paciente o donante
  2. De la sangre periférica o circulante mediante un proceso denominado féresis, que es similar a una donación de plaquetas

Por consiguiente, un trasplante de médula ósea es un trasplante en el que se obtienen células madre directamente del paciente o donante. Un trasplante de células madre de sangre periférica (TCMSP) es un trasplante en el que se obtienen células madre de la sangre periférica mediante féresis.

 

A menudo, en los pacientes con mieloma que se someten a un autotrasplante, las células madre se obtendrán mediante féresis porque es más fácil para el paciente y precisa menos tiempo de recuperación. Los pacientes recibirán dos inyecciones diarias durante unos días para estimular la médula ósea y hacer que las células madre salgan de la médula ósea hacia la sangre periférica. Durante este proceso, los pacientes están conectados a una máquina que extrae la sangre y recoge selectivamente las células madre. Una vez obtenidas las células madre, se devuelve la sangre al paciente. Cada sesión de féresis precisa unas cuatro horas. En función del número de células madre obtenidas en cada sesión, todo el proceso puede tardar entre uno y tres días o más. Las células madre obtenidas se congelan y almacenan hasta que el paciente esté listo para recibirlas.

La quimioterapia destruye las células cancerosas, pero también las células “buenas”. Al obtener células madre de antemano, puede administrarse quimioterapia intensa o en dosis altas de forma segura. Una vez que el paciente reciba la quimioterapia en dosis altas, se le devolverán las células madre recogidas con anterioridad. Al infundir (devolver) estas células madre, se restauran los recuentos de células sanguíneas y los pacientes pueden recuperarse más rápidamente.

 

Los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia en dosis altas son:

  • Recuentos bajos de células sanguíneas (glóbulos blanco y rojos y plaquetas)
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Caída del cabello
  • Úlceras bucales
  • Diarrea

Cuando los pacientes tienen recuentos bajos de células sanguíneas, son más propensos a contraer infecciones y a presentar cansancio y hemorragias. Aunque los pacientes pueden tener ciertos efectos secundarios durante la administración de la quimioterapia, normalmente empeoran unos días después de recibirla, cuando descienden los recuentos de células sanguíneas. Durante este tiempo, son controlados estrechamente para detectar la aparición de fiebre (infecciones), la necesidad de transfusiones de sangre o plaquetas y la necesidad de reposición hidroelectrolítica.

 

El alotrasplante por mieloma no es tan frecuente porque entraña un mayor riesgo de muerte. Se realiza principalmente en los pacientes que sufren una recidiva tras un autotrasplante o en los que tienen un mieloma muy agresivo. Cuando los pacientes reciben células madre de un donante, reciben básicamente un nuevo sistema inmunitario que ayuda a combatir el mieloma. El elevado riesgo del alotrasplante deriva en gran medida de la enfermedad del injerto contra el huésped (EICH). La EICH se produce cuando la médula nueva (el injerto) reconoce como extraños los tejidos del organismo del paciente y reacciona contra éste. La EICH puede variar de leve y transitoria a grave y crónica, e incluso potencialmente mortal. Entre sus signos y síntomas figuran: erupción cutánea, sequedad de ojos y boca, náuseas, vómitos, diarrea o anomalías de las enzimas hepáticas.

Ensayos clínicos

Siempre se están evaluando tratamientos nuevos en ensayos clínicos y algunos pacientes con mieloma múltiple quizá deseen valorar si participan en uno de estos estudios de investigación. Se trata de estudios encaminados a mejorar los tratamientos actuales contra el cáncer u obtener información sobre tratamientos nuevos. Haga una búsqueda en la base de datos de ensayos clínicos del MD Anderson para obtener una lista actualizada de los ensayos clínicos sobre el mieloma múltiple que estamos llevando a cabo.

 

VIVIR

El cáncer es un recorrido que ninguna persona tiene por qué hacer sola. Hay muchas formas de apoyo que le ayudarán en cada una de las etapas del cáncer: diagnóstico, tratamiento y supervivencia. Independientemente de que se reúna con otros supervivientes de cáncer como usted o de que utilice terapias complementarias o mecanismos de afrontamiento individuales, ha de saber que cuenta con apoyo disponible en distintas formas. A continuación se indican tan solo algunas formas de encontrar ayuda y esperanza.

Grupos de apoyo

La reunión con otros pacientes con cáncer en un grupo de apoyo es una herramienta de afrontamiento útil. Los grupos de apoyo suelen estar centrados en una única enfermedad o tema, como supervivientes de un cáncer de mama o personas que afrontan los efectos secundarios cruciales del cáncer o su tratamiento. Estos grupos permiten que los participantes conozcan a otras personas como ellos y se den fuerza entre sí. La mayoría de las principales ciudades y hospitales oncológicos ofrecen grupos de apoyo que se reúnen de forma semanal o mensual. También existen docenas de sitios web de apoyo por Internet o listas de mensajes para quienes no tengan acceso a una reunión tradicional.

Terapias complementarias

Las terapias complementarias se utilizan junto con el tratamiento del cáncer en un intento de reducir los efectos secundarios del tratamiento, aliviar la depresión y la ansiedad y ayudar a que los pacientes con cáncer se quiten de la cabeza los aspectos negativos de su situación. Entre las terapias complementarias figuran ejercicios mente-cuerpo como yoga, Tai Chi y Qi gong, visualización o imágenes guiadas, uso del arte o la música como terapia, autoexpresión personal y medicina oriental tradicional, como la acupuntura.

Actividad física

El hecho de mantenerse físicamente activo en la medida de lo posible durante el tratamiento del cáncer tiene muchos efectos beneficiosos positivos. La actividad física estimula la liberación de endorfinas, unas hormonas que contribuyen a elevar el estado de ánimo, así como a disminuir la sensación de cansancio.

Los ejercicios para pacientes con cáncer varían entre estiramientos sencillos que se hacen en la cama o en un sillón y otras actividades más activas, como caminar o hacer labores de jardinería ligeras. No obstante, es importante que no haga demasiado esfuerzo. Hable con su médico antes de iniciar una actividad física para cerciorarse de que se encuentra apto para ello.

Diarios y blogs

Muchas personas consideran útil llevar un diario de su experiencia con el tratamiento del cáncer. Puede ser tan sencillo como anotar los síntomas y efectos secundarios en un cuaderno o bien puede incluir emociones y opiniones personales acerca de lo que están experimentando. Los diarios pueden ser privados o bien compartirse con los seres queridos e incluso con desconocidos.

Cada vez más, la gente recurre a Internet para compartir su “recorrido por el cáncer” con el mundo en general y para buscar otras personas con experiencias similares. Muchos pacientes con cáncer han comenzado sus propios “blogs” para divulgar su lucha contra el cáncer. Twitter, una tecnología de miniblogs que limita las entradas a 140 caracteres, también ha resultado una herramienta útil para que los pacientes con cáncer mantengan actualizados a sus amigos y contacten con otras personas.

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Jornada organizada por MD Anderson Cancer Center Madrid y la Fundación Más Que Ideas con el objetivo de ofrecer información sobre técnicas de radioterapia a pacientes y familiares, así como sobre el manejo emocional y físico de efectos secundarios....