Tratamiento del dolor

En torno a un tercio de los pacientes que reciben tratamiento por un cáncer experimenta dolor, que puede adoptar muchas formas. Puede ser de corta duración o prolongado, leve o intenso y afectar a uno o varios órganos, huesos o sistemas orgánicos. Dado que el dolor de cada paciente es único, los planes de control del dolor oncológico deben adaptarse a las necesidades de cada paciente.

 

Causas de dolor oncológico

Dolor procedente del tumor: la mayor parte del dolor oncológico se produce cuando el tumor presiona huesos, nervios u órganos. El dolor puede variar dependiendo de la localización. Por ejemplo, un tumor pequeño ubicado cerca de un nervio o de la médula espinal puede ser muy doloroso, mientras que otro de mayor tamaño localizado en otro lugar puede no causar molestias.

Dolor relacionado con el tratamiento: la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía pueden causar dolor. Además, determinados trastornos dolorosos tienen más probabilidades de aparecer en los pacientes con un sistema inmunitario suprimido, lo que suele surgir como consecuencia de estos tratamientos.

Dolor postoperatorio: dolor agudo y de corta duración como consecuencia de la cirugía. El alivio del dolor postoperatorio ayuda a que las personas se recuperen de la cirugía más rápidamente y que cicatricen con mayor eficacia.

 

Tratamiento del dolor oncológico

El dolor oncológico es muy tratable. Nueve de cada 10 pacientes con dolor oncológico obtendrán alivio con una combinación de fármacos. Se utilizan muchos medicamentos para tratar el dolor oncológico. Algunos son analgésicos generales, mientras que otros actúan sobre tipos concretos de dolor. La mayoría de los analgésicos requieren receta.

Dolor leve a moderado

No opiáceos: algunos ejemplos son paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como aspirina e ibuprofeno. La mayor parte de los analgésicos no opiáceos pueden adquirirse sin receta.

Dolor moderado a intenso

Opiáceos: algunos ejemplos son morfina, hidromorfona, oxicodona, hidrocodona, codeína, fentanilo y metadona.

Hormigueo y dolor urente

Antidepresivos: algunos ejemplos son amitriptilina, imipramina, doxepina y trazodona. El hecho de tomar un antidepresivo no significa que esté deprimido o padezca una enfermedad mental.

Antiepilépticos: un ejemplo es gabapentina. El hecho de tomar un antiepiléptico no significa que vaya a tener convulsiones.

Dolor secundario a inflamación

Esteroides: algunos ejemplos son prednisona y dexametasona.

 

Modo de tomar los analgésicos

La mayoría de los analgésicos se toman por vía oral. Los medicamentos orales, ya sea en comprimidos o en líquido, son fáciles de tomar y suelen costar menos que otros tipos de medicamentos. Otros métodos para administrar analgésicos son:

  • Supositorios rectales
  • Parches transdérmicos
  • Inyecciones
    • Subcutáneas: el fármaco se aplica bajo la piel con una pequeña aguja
    • Subcutáneas e intramusculares: las inyecciones se aplican más profundas en la piel o el músculo; no se recomiendan para el tratamiento prolongado del dolor oncológico
    • Intravenosas: el fármaco se aplica directamente en una vena a través de una aguja que permanece en una vena, lo que permite que los pacientes ajusten la concentración del fármaco que reciben
    • Epidurales o intratecales: el fármaco se aplica directamente en la médula espinal con un pequeño tubo, lo que proporciona alivio durante varias horas

Tratamientos no farmacológicos del dolor

Su médico o enfermera puede recomendarle ciertos tratamientos no farmacológicos para controlar el dolor oncológico como complemento de la medicación analgésica. Estos tratamientos harán que los medicamentos actúen mejor y alivien otros síntomas, pero no deben utilizarse en lugar de la medicación.

Biorregulación: técnica que hace que el paciente sea consciente de procesos fisiológicos que normalmente se consideran involuntarios (presión arterial, temperatura de la piel y frecuencia cardíaca). Los pacientes pueden adquirir un cierto control voluntario consciente de estos procesos, lo que puede influir en el grado de dolor.

Ejercicios de respiración y relajación: estos métodos centran la atención del paciente en la realización de una tarea concreta, en lugar de concentrarse en el dolor.

Distracción: método utilizado para desviar la atención del paciente hacia un acontecimiento, objeto o situación más agradable.

Calor o frío: uso de la temperatura para facilitar el control del dolor con bloques o compresas térmicas.

Hipnosis: estado concentrado de conciencia que permite que el paciente procese mejor la información.

Imaginería: uso de imágenes mentales positivas y calmantes que permiten que el paciente se relaje.

Masaje, presión y vibración: la estimulación física de músculos o nervios puede facilitar la relajación y aliviar los espasmos o contracciones musculares dolorosas.

Estimulación nerviosa eléctrica transcutánea (TENS): aplicación de una corriente eléctrica leve sobre la piel en el foco del dolor.

 

Cuando los medicamentos no son suficientes

Algunos pacientes tienen un dolor que no se alivia con medicamentos. En estos casos pueden utilizarse los siguientes tratamientos para controlar el dolor oncológico con el fin de aliviar el dolor:

Radioterapia: este tratamiento reduce el dolor al disminuir el tamaño de un tumor. Una sola dosis de radiación puede ser eficaz en algunas personas.

Bloqueos de nervios/implantación de bombas: los bloqueos de determinados nervios, temporales o permanentes, pueden ayudar a aliviar algunos trastornos dolorosos. La implantación de bombas contra el dolor también puede proporcionar alivio a algunos pacientes.

Neurocirugía: se seccionan nervios (habitualmente de la médula espinal) para aliviar el dolor.

Cirugía: cuando un tumor comprime nervios u otras partes del cuerpo, una operación para extirpar la totalidad o parte del tumor puede aliviar el dolor.