Quimioterapia

En la quimioterapia se utilizan fármacos potentes para destruir las células cancerosas, controlar su crecimiento o aliviar síntomas de dolor. Puede consistir en un solo fármaco, o en una combinación de dos o más fármacos, dependiendo del tipo de cáncer y de su velocidad de progresión. La quimioterapia puede utilizarse combinada con otros tratamientos, como cirugía o radioterapia, para garantizar que se eliminan todas las células cancerosas.

 

La quimioterapia se administra de tres maneras:

 

La vía intravenosa (IV) es, con mucho, el método más frecuente. Se introduce una aguja en una vena y se acopla a un tubo conectado a una bolsa de plástico que contienen los quimioterápicos. La aguja se retira al final de cada tratamiento.

 

En algunos pacientes que se someten a varias sesiones de quimioterapia se coloca un catéter, otro tipo de tubo de plástico, en una de las venas principales y se deja puesto durante todo el régimen de quimioterapia. A algunos pacientes se les implanta un disco de metal o plástico denominado "puerto" bajo la piel, que actúa como un dispositivo de conexión IV.

 

Las bolsas IV se cuelgan de un perchero metálico alto con ruedas, lo que proporciona cierta movilidad. Algunos pacientes llevan una pequeña bomba fuera del cuerpo, con una interferencia mínima en sus hábitos normales. En otros se coloca quirúrgicamente una bomba liberadora de fármacos en el interior del organismo.

Los quimioterápicos orales se toman por la boca, ya sea en forma de comprimidos o de líquido.

Las inyecciones se administran en el músculo, bajo la piel o directamente en una lesión cancerosa, según el tipo o la localización del cáncer.

 

Los efectos secundarios varían de un paciente a otro y con el tipo de quimioterápicos utilizados. La buena noticia es que hay tratamientos para ayudarle a afrontar algunos efectos secundarios, así como que el pelo que se cae vuelve a crecer, aunque en ocasiones con un color o textura diferente. Los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia son:

  • Caída temporal del cabello
  • Cansancio
  • Náuseas
  • Dolor
  • Mayor riesgo de infección
  • Depresión
  • Mayor sensibilidad al sol
  • Entumecimiento o debilidad en las manos y los pies