Estudio de cribado del cáncer de próstata

La frecuencia con la que debe hacerse pruebas para detectar el cáncer de próstata depende de las probabilidades que tenga de contraer la enfermedad.

 

La presencia de uno o varios factores de riesgo de cáncer de próstata no significa definitivamente que vaya a sufrir la enfermedad, sino que quizá tenga más probabilidades de padecer cáncer de próstata. Si tiene un riesgo alto de cáncer de próstata, es posible que tenga que empezar a hacerse estudios de cribado a una edad más temprana. Repase las listas siguientes para comprobar si su riesgo de cáncer de próstata es normal o alto.

 

Las directrices siguientes son válidas para los varones sin síntomas de cáncer de próstata. Si tiene algún síntoma, debe acudir a su médico lo antes posible.

 

Riesgo normal

 

Los varones con un riesgo normal son aquellos:

Si cumple esta descripción, deberá seguir el esquema de cribado que se muestra a continuación.

 

Si tiene 50 años o más, debería:

  • Hablar con su médico de los riesgos y los beneficios del cribado
  • Si desea hacerse el estudio de cribado, someterse a un tacto rectal y un análisis de sangre para medir el antígeno prostático específico (PSA) cada año

Riesgo alto

 

Los varones con un riesgo alto tienen más probabilidades de sufrir cáncer de próstata que aquellos con un riesgo normal. Los varones con un riesgo alto:

  • Tienen antecedentes familiares (especialmente padre, hermano o hijo) de cáncer de próstata
  • Son de raza negra

Si cumple uno de los criterios de la lista anterior, deberá seguir el esquema de cribado que se muestra a continuación.

 

Si tiene 45 años o más, debería:

  • Hablar con su médico de los riesgos y los beneficios del cribado
  • Si desea hacerse el estudio de cribado, someterse a un tacto rectal y un análisis de sangre para medir el antígeno prostático específico (PSA) cada año

Estas directrices sobre cribado son válidas para los varones que tengan una esperanza de vida de otros 10 años como mínimo. Las directrices no sirven para los varones que tengan algún problema de salud que dificulte al profesional sanitario el diagnóstico o el tratamiento del cáncer de próstata.