Tratamiento Quirúrgico del Linfedema

 

El Linfedema surge como efecto secundario de los tratamientos quirúrgicos y radioterápicos de los tumores. En occidente esta es la causa más frecuente. Se trata de un proceso crónico que puede ser progresivo e invalidante, aunque no en todos los pacientes lo es.

La primera línea de tratamiento del Linfedema es la prevención activa: las medidas de presoterapia y la fisioterapia: los masajes de drenaje linfático. Las mangas y medias de presoterapia son efectivas en la contención del Linfedema pero son incómodas en su uso diario, limitan la actividad, y en verano se toleran mal. Los tratamientos de fisioterapia son de gran utilidad mientras se realizan, pero cuando se dejan el Linfedema tiende a retornar a su situación original. Es una solución de mantenimiento.

En los últimos años han surgido nuevas alternativas quirúrgicas a las tradicionales (muy agresivas o inefectivas, y que generaban grandes secuelas):

Anastomosis Linfático Venulares

Consiste en la realización de un by-pass linfático venoso en la propia extremidad afecta, de forma que la linfa retorna al torrente venoso en el brazo o pierna afecto, en vez de hacerlo a través del conducto torácico. La técnica consiste en identificar un vaso linfático subdérmico y anastomosarlo (conectarlo) a una vénula subdérmica de menor presión que el sistema venoso profundo. Estos vasos tienen diámetros menores de 0,8mm por lo que la técnica empleada se denomina Supramicrocirugía o Supermicrocirugía y las suturas empleadas son más finas que un cabello.

La importancia del estudio preoperatorio

En el estudio preoperatorio es preciso realizar una Linfografía con verde de Indocianina y el Photo Dynamic Eye (PDE). Mediante este estudio es posible identificar los vasos linfáticos superficiales y el patrón de drenaje linfático de la extremidad, por lo que se pueden hacer las anastomosis en el lugar más adecuado.

El tratamiento quirúrgico del Linfedema mediante Anastomosis Linfático Venulares

Habitualmente se realizan 3 anastomosis en la extremidad. Para cada una se realiza una incisión de 1cm de longitud y 0,5cm de profundidad, por lo que la morbilidad es mínima o inexistente. La cicatriz llega a ser inapreciable con el tiempo.

La cirugía no es dolorosa y la recuperación es fácil, siendo en modo ambulatorio o una noche de ingreso. Tras un par de semanas se retorna progresivamente la actividad cotidiana.

Las pacientes candidatas a esta cirugía son aquellas que tienen un Linfedema controlado y sin cambios tróficos en la piel, que son diligentes con los cuidados de su brazo o pierna, y que su situación mejora con los masajes, medias o reposo.

Transferencia Ganglionar

Esta técnica la reservamos para casos más avanzados, crónicos, en los que ya hay una fibrosis y empastamiento en la extremidad que no revierte con masajes o reposo. Consiste en trasplantar ganglios linfáticos desde la axila o zona inguinal a la extremidad afecta y dotarlos de irrigación arterial, venosa y linfática. De esta forma se genera una vía alternativa de drenaje linfático en un miembro cuyo sistema está muy dañado.

La importancia del estudio preoperatorio

Antes de la intervención realizamos una Linfografía con verde de Indocianina y el Photo Dynamic Eye (PDE) para valorar la situación de los vasos linfáticos y su funcionalidad.

El tratamiento quirúrgico del Linfedema mediante Transferencia Gangliolar

Requiere dos o tres días de ingreso, y lógicamente queda una cicatriz en la zona donde se implantan los ganglios y en la zona donde se extraen, que no supone un problema para las pacientes. Tras un par de semanas de reposo  se pueden retomar las actividades cotidianas progresivamente.

 

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